La mejor forma de quemar adrenalina y picarse con los amigos, pero siempre respetando las normas, para que la diversión sea plena y no molestemos a los demás. Cuidado con los que intentan emular a Alonso y compañía. A priori la cosa es muy básica, te pones el mono, el casco y ya estas listo, el kart tiene dos pedales, acelerador y freno y un volante que permite cambios de dirección rapidísimos, el bajo centro de gravedad hará el resto, eso y unas ruedas calientes. Al principio frenareis más de la cuenta y poco a poco iréis comprobando que tiene más agarre lateral del que nunca pudisteis imaginar, en poco tiempo estaréis yendo de lado, controlando los derrapes y divirtiéndoos como niños, pero recuerda que para ir rápido no hay que derrapar. Por suerte, cada vez hay mas pistas de karting, incluidas las indoor (cubiertas) que florecen por los centros comerciales, un lugar ideal para desfogarse y pasar un buen rato sintiéndose por un momento un autentico piloto. Las tarifas rondan los 15 euros por 10 minutos, si lo se, es caro, pero creedme, si os digo que os bajareis del kart cansados. Por otro lado intentad, si es la primera vez, no estorbar a los que vayan más rápido, y si vais rápido procurad respetar a los demás y no id empujándolos. Probadlo, es una experiencia muy divertida.